{"id":1308,"date":"2018-03-13T09:50:05","date_gmt":"2018-03-13T09:50:05","guid":{"rendered":"http:\/\/puenteromano.net\/?p=1308"},"modified":"2018-03-13T09:52:18","modified_gmt":"2018-03-13T09:52:18","slug":"habitar-el-riesgo-de-leila-guerriero","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/puenteromano.net\/index.php\/2018\/03\/13\/habitar-el-riesgo-de-leila-guerriero\/","title":{"rendered":"Habitar el riesgo, de Leila Guerriero"},"content":{"rendered":"<p class=\"p1\"><span class=\"s1\"><b>HABITAR EL RIESGO<\/b><\/span><\/p>\n<p class=\"p1\"><span class=\"s1\">Leila Guerriero, periodista y escritora<\/span><\/p>\n<p class=\"p1\"><span class=\"s1\">21 de noviembre, 2016. Conferencia de Leila Guerriero para el Encuentro: \u00bf<i>Seguimos hablando de ODS <\/i>(\u201cobjetivos de desarrollo sostenible\u201d) <i>o los ponemos en marcha<\/i>?<\/span><\/p>\n<p class=\"p1\"><span class=\"s1\">Fuente: Coordinadora de Organizaciones de Cooperaci\u00f3n para el Desarrollo, con acceso en <a href=\"https:\/\/coordinadoraongd.org\/2016\/11\/habitar-el-riesgo\/\"><span class=\"s2\">https:\/\/coordinadoraongd.org\/2016\/11\/habitar-el-riesgo\/<\/span><\/a><\/span><\/p>\n<p class=\"p1\"><span class=\"s1\">____________________________<\/span><\/p>\n<p class=\"p1\"><span class=\"s1\">Para empezar por alguna parte, podr\u00edamos empezar por las palabras \u00bfSaben qu\u00e9 es una agenda? Para la mayor parte de la gente que anda por ah\u00ed afuera, cargando las bolsas de las compras o pregunt\u00e1ndose c\u00f3mo cuernos llegar\u00e1 a fin de mes con ese salario miserable, sobreviviendo a la depresi\u00f3n o al amor o a la diabetes, la agenda es un trozo de papel o la pantalla de un tel\u00e9fono donde se anotan tareas pendientes: \u201cMartes 5, llevar a Esteban a ingl\u00e9s, descongelar pollo, reuni\u00f3n con Vicente. Mi\u00e9rcoles 6, cita con Natalia, llevar auto al mec\u00e1nico, depilarme\u201d. Pero aqu\u00ed, esta tarde, yo digo agenda y ustedes piensan en la ONU. Es un ejemplo banal, quiz\u00e1s burdo, pero en ese peque\u00f1o error de paralaje reside, quiz\u00e1s, parte del problema: en dar por sentado que, cuando decimos \u201cagenda\u201d, todos escuchamos lo mismo. Y con el mismo inter\u00e9s. \u00bfC\u00f3mo puede convocarse el inter\u00e9s de un lector en torno a algo llamado Agenda 2030 cuando todos los involucrados en el tema dan por sentado que esas palabras remiten indudablemente a la idea de \u201csi no hacemos algo pronto este sistema cultural, pol\u00edtico y econ\u00f3mico que tenemos nos llevar\u00e1 al desastre\u201d, mientras un lector com\u00fan y corriente lee Agenda 2030 y piensa en ese admin\u00edculo en el que anota la cita con el ginec\u00f3logo y con el analista?<\/span><\/p>\n<p class=\"p1\"><span class=\"s1\">Cuando me invitaron a formar parte de este encuentro me pidieron que hablara acerca de c\u00f3mo contar, desde el punto de vista period\u00edstico, algo tan abstracto como una \u201cagenda mundial\u201d. Los \u201c17 Objetivos de Desarrollo Sostenible con 169 metas conexas, de car\u00e1cter integrado e indivisible\u201d de la Agenda proponen, y cito m\u00e1s o menos literalmente, un mundo sin pobreza, hambre, enfermedades, privaciones ni violencia, en el que la alfabetizaci\u00f3n, la salud, el acceso al agua potable y los alimentos sean universales, donde se respeten los derechos humanos y los ni\u00f1os crezcan libres de la violencia y la explotaci\u00f3n, y las mujeres y ni\u00f1as gocen de la plena igualdad entre los g\u00e9neros; un mundo en el que cada pa\u00eds disfrute de un crecimiento econ\u00f3mico inclusivo y sostenible, y en el que el desarrollo y la aplicaci\u00f3n de las tecnolog\u00edas respeten el clima y la biodiversidad. Puesto as\u00ed suena, con perd\u00f3n, a la promesa que nos hace el mercachifle de la esquina cuando nos quiere vender un l\u00edquido que tanto sirve para quitar los rayones del auto como para reparar paredes, desinfectar heridas, rizarse el pelo, limpiarle el trasero al beb\u00e9 y lavar los platos: demasiado bueno para ser verdad.<\/span><\/p>\n<p class=\"p1\"><span class=\"s1\">Por lo tanto, aterrizar ese contenido en historias concretas tiene sentido, porque en la base del oficio period\u00edstico est\u00e1 la operaci\u00f3n de decodificar una realidad compleja y llevarla a los lectores para que se asqueen, se maravillen u opinen exactamente lo contrario, pero jam\u00e1s para que les resulte indiferente. Sin embargo, y en particular en temas relacionados con todos esos asuntos, eso es lo que a menudo sucede: los lectores dedican una atenci\u00f3n distra\u00edda. Y no es tan dif\u00edcil entender por qu\u00e9.<\/span><\/p>\n<p class=\"p1\"><span class=\"s1\">Antes de seguir, conviene recordar que el periodismo no es una herramienta de evangelizaci\u00f3n ni un \u00f3rgano de propaganda y que en todo caso, cuando pierde su mirada cr\u00edtica, deja de ser periodismo. Y esa es la parte dif\u00edcil, porque implica abandonar una orilla muy confortable y segura que se llama correcci\u00f3n pol\u00edtica y con la que este oficio deber\u00eda llevarse a las patadas.<\/span><\/p>\n<p class=\"p1\"><span class=\"s1\">Hace algunos a\u00f1os, el periodista norteamericano Jon Lee Anderson, que ha cubierto cientos de escenarios de conflicto en diversas partes del mundo, dijo durante una entrevista con el diario La Naci\u00f3n, de Buenos Aires: \u201cSer v\u00edctima no es ninguna virtud. Hay muchos periodistas que, a mi juicio, pecan al tratar de crear virtud en la v\u00edctima. (\u2026) Es una estrategia narrativa que esconde una actitud de condescendencia. Por ejemplo, supongamos que debemos contar la historia de una mujer violada. Ella me da mucha pena, pero eso no la hace buena. \u00bfO qu\u00e9 ocurrir\u00eda si esa mujer violada es una persona dif\u00edcil, moralmente compleja y cuestionable? \u00bfEntonces ya deja de ser una v\u00edctima, s\u00f3lo porque no puedo mostrarla como alguien virtuoso?\u201d.<\/span><\/p>\n<p class=\"p1\"><span class=\"s1\">Para contar la Agenda 2030 habr\u00e1 que encarnar cada uno de sus puntos en historias concretas: reportajes sobre sitios horripilantemente pobres, sobre fulanos y fulanas que viven ahogados por la contaminaci\u00f3n del basural de turno, pero \u00a0nada de todo deber\u00eda hacerse transformando a las v\u00edctimas en seres angelicales.\u00bfPor qu\u00e9 necesitamos que, adem\u00e1s de sufrir, la gente sea buena? \u00bfLas personas infieles, los ni\u00f1os viles, los hombres mentirosos no sufren la contaminaci\u00f3n? \u00bfUna campesina africana que se muere de hambre s\u00f3lo merece que la humanidad le preste atenci\u00f3n si pasa un examen de \u00e9tica y moral?<\/span><\/p>\n<p class=\"p1\"><span class=\"s1\">En su libro Contra el cambio, el periodista argentino Mart\u00edn Caparr\u00f3s, dice cosas tan incorrectas como esta: \u201c\u201dResponsabilidad social\u201d es un t\u00e9rmino curioso: ser responsable significa aceptar que uno ha hecho algo de cuyos efectos debe hacerse cargo. Hacerse cargo, en este caso, implica pagar -poco- con programas de ayuda para compensar a esa sociedad por la que la empresa se siente responsable. La responsabilidad social se mide en dinero y, sobre todo, en penitencia p\u00fablica: he hecho alg\u00fan da\u00f1o pero miren, lo asumo y lo pago, soy bueno, soy responsable de mis actos. (\u2026) Como no hay nada peor visto en las sociedades occidentales contempor\u00e1neas que ese descuido de la naturaleza, las corporaciones gastan fortunas en mostrarse mas ecolol\u00f3s que nadie. Lo cual deber\u00eda poner a muchos ecologistas en alg\u00fan tipo de problema: si yo digo lo mismo que la Exxon, \u00bfqui\u00e9n estar\u00e1 equivocado, yo o la Exxon?\u201d Uno puede, o no, estar de acuerdo con ese p\u00e1rrafo, pero la saludable insolencia que rezuma oficia, tambi\u00e9n, como un recordatorio de lo que est\u00e1 en la base de nuestro oficio: para contar cualquier historia hay que estar dispuestos a mirar al sesgo, a pensar en contra y a discutir cualquier convicci\u00f3n, ajena o propia.<\/span><\/p>\n<p class=\"p1\"><span class=\"s1\">Dec\u00eda, p\u00e1rrafos atr\u00e1s, que los lectores suelen dedicar una atenci\u00f3n distra\u00edda a los asuntos que trata la agenda, y que no era tan dif\u00edcil entender por qu\u00e9. Intentar\u00e9 explicarme.<\/span><\/p>\n<p class=\"p1\"><span class=\"s1\">Supongamos que alguien quiere escribir una historia que transmita clara y argumentadamente la idea de que este piso que pisamos no es una cornucopia inagotable de riquezas sino una c\u00e1rcel de fuego, barro y ox\u00edgeno girando a 30 kil\u00f3metros por segundo alrededor del sol y que, en alg\u00fan momento, si no tenemos cuidado, cerrar\u00e1 sus viejas mand\u00edbulas cansadas en torno a nuestros fr\u00e1giles cuellos. Supongamos, despu\u00e9s, que ese alguien escribe esto: \u201cExiste una relaci\u00f3n directa entre el calentamiento global o cambio clim\u00e1tico y el aumento de las emisiones de gases de\u00a0efecto invernadero\u00a0provocadas por las sociedades humanas tanto industrializadas como en desarrollo. El nivel de emisiones de\u00a0di\u00f3xido de carbono\u00a0ha aumentado un 31%; el metano\u00a0un 145% y el\u00a0\u00f3xido nitroso\u00a0un 15%. La atm\u00f3sfera est\u00e1 recibiendo otros gases que no exist\u00edan: clorofuorcarbonados y compuestos perfluorados\u201d. Puedo entender que quien lea ese p\u00e1rrafo piense \u201cQu\u00e9 barbaridad\u201d, cierre el peri\u00f3dico y treinta segundos despu\u00e9s est\u00e9 paseando a su perro, sin recordar ni media frase de lo que acaba de leer porque nada de todo eso le ha resultado amenazante. Porque ni una sola de todas esas palabras lo ha hecho pensar \u201cEsto tiene que ver conmigo\u201d.<\/span><\/p>\n<p class=\"p1\"><span class=\"s1\">Los comunicados institucionales est\u00e1n repletos de t\u00e9rminos como \u201cempoderamiento\u201d, \u201cobjetivos de desarrollo sostenible\u201d, \u201cviabilidad\u201d, \u201cformulaci\u00f3n de indicadores\u201d. Esas palabras son buenas para eso: para los comunicados institucionales.<\/span><\/p>\n<p class=\"p1\"><span class=\"s1\">La ONU, la OIT, la OMS, tienen un lenguaje propio, un esperanto hecho con siglas y vocablos que han sido limados en todas sus aristas hasta perder cualquier aspereza, cualquier capacidad de ofensa. As\u00ed, en ese lenguaje paralelo, un negro es una persona de color; un paral\u00edtico una persona con capacidades diferentes; un gordo una persona con sobrepeso; una mujer golpeada una v\u00edctima de violencia de g\u00e9nero. Ese es el problema con las oeneg\u00e9s: que son educad\u00edsimas y que, adem\u00e1s, no ven nada antiest\u00e9tico en palabras tan feas como empoderamiento ni nada artificioso en frases como \u201cParticipaci\u00f3n activa de todos los actores implicados para garantizar la apropiaci\u00f3n de la Agenda\u201d. Esas palabras y frases son efectivas y necesarias para delinear territorios de investigaci\u00f3n y sentar definiciones pol\u00edticas pero, trasladadas a la escritura period\u00edstica, levantan un muro de indiferencia entre quien lee y la realidad que se quiere narrar. No s\u00f3lo no conmueven sino que, por el contrario, tranquilizan. Detr\u00e1s del t\u00e9rmino femicidio hay una mujer violada hasta la tumefacci\u00f3n y descuartizada por su marido, y detr\u00e1s de la frase \u201cviolencia de g\u00e9nero\u201d hay mujeres a las que les arrancan los ojos y a quienes queman con \u00e1cido, pero, envuelta en el hojaldre bonach\u00f3n de palabras que no dicen nada, la realidad llega al lector desactivada, sumergida en hectolitros de l\u00edquido anest\u00e9sico.<\/span><\/p>\n<p class=\"p1\"><span class=\"s1\">Y en la escritura period\u00edstica no s\u00f3lo importa lo que se dice, sino c\u00f3mo se lo dice.<\/span><\/p>\n<p class=\"p1\"><span class=\"s1\">Porque en la escritura period\u00edstica la est\u00e9tica es una moral.<\/span><\/p>\n<p class=\"p1\"><span class=\"s1\">Leo frases sueltas, relacionadas con la agenda 2030, que dicen cosas como \u201ccomplemento fundamental de los esfuerzos que realizan los pa\u00edses para movilizar recursos p\u00fablicos a nivel interno\u201d, \u201cejecuci\u00f3n de las estrategias y los programas de acci\u00f3n pertinentes\u201d, \u201ctransferencia de tecnolog\u00edas ecol\u00f3gicamente racionales\u201d. Y recuerdo El placer del texto, de Roland Barthes, donde dice: \u201cEl texto que usted escribe debe probarme\u00a0que me desea. Esa prueba existe: es la escritura. La escritura es esto: la ciencia de los goces del lenguaje, su kamasutra\u201d. Si asumimos que Barthes tiene raz\u00f3n, me pregunto cu\u00e1l es el kamasutra de frases como \u201ccomplemento fundamental de los esfuerzos que realizan los pa\u00edses\u201d o de \u201ctransferencias de tecnolog\u00edas ecol\u00f3gicamente racionales\u201d.<\/span><\/p>\n<p class=\"p1\"><span class=\"s1\">El periodista espa\u00f1ol Juan Cruz Ruiz dice, citando a Eugenio Scalfari, fundador y director del diario La Republicca, de Italia, que \u201cPeriodista es gente que le dice a la gente lo que le pasa a la gente\u201d. Y a la gente no le pasa nada como \u201cfalta de acceso a la educaci\u00f3n\u201d: a la gente le pasa que firma con una cruz un contrato que no puede leer, porque no sabe hacerlo, y, sin darse cuenta, le cede los derechos del terreno donde vive desde hace d\u00e9cadas a una corporaci\u00f3n multinacional que quiere construir, all\u00ed, un shopping.<\/span><\/p>\n<p class=\"p1\"><span class=\"s1\">Hay un informe de la ONU que habla del hambre. Dice: \u201cAlrededor de 795 millones de personas no disponen de alimentos suficientes para llevar una vida saludable y activa. La gran mayor\u00eda de hambrientos vive en pa\u00edses en desarrollo, donde el 12,9% de la poblaci\u00f3n est\u00e1 subalimentada. En \u00c1frica subsahariana, las proyecciones para el per\u00edodo 2014-2016 indican una tasa de desnutrici\u00f3n de casi 23% . La nutrici\u00f3n deficiente provoca casi la mitad (45%) de las muertes de ni\u00f1os menores de 5 a\u00f1os. En el mundo en desarrollo, 66 millones de ni\u00f1os en edad de asistir a la escuela primaria acuden a clase hambrientos, 23 millones de ellos solo en \u00c1frica\u201d. Y hay un fragmento del libro Contra el cambio, de Mart\u00edn Caparr\u00f3s, que habla de una mujer nigeriana: \u201cLa familia de Mariama come, si puede, tres veces por d\u00eda: al alba, la bola hecha con mijo molido largamente en el mortero de madera, mezclada con un poco de leche o agua; al mediod\u00eda, la misma bola o una sopa de agua caliente con harina de mijo. La cena, al caer la noche, es la comida m\u00e1s elaborada: una pasta de mijo o de ma\u00edz con una salsa hecha de hojas de baobab o gombo o lo que haya\u201d. Y hay otro fragmento del libro El hambre, tambi\u00e9n de Mart\u00edn Caparr\u00f3s, que dice: \u201cSi usted se toma el trabajo de leer este libro, si usted se entusiasma y lo lee en \u2013digamos\u2013 ocho horas, en ese lapso se habr\u00e1n muerto de hambre unas ocho mil personas: son muchas ocho mil personas. Si usted no se toma ese trabajo esas personas se habr\u00e1n muerto igual, pero usted tendr\u00e1 la suerte de no haberse enterado. O sea que, probablemente, usted prefiera no leer este libro. Quiz\u00e1s yo har\u00eda lo mismo. Es mejor, en general, no saber qui\u00e9nes son, ni c\u00f3mo ni por qu\u00e9. (Pero usted s\u00ed ley\u00f3 este breve p\u00e1rrafo en medio minuto; sepa que en ese tiempo s\u00f3lo se murieron de hambre entre ocho y diez personas en el mundo \u2013y respire aliviado).\u201d<\/span><\/p>\n<p class=\"p1\"><span class=\"s1\">El informe de la ONU es exhaustivo y transmite los datos con toda seriedad. Pero el libro de Caparr\u00f3s incendia esos datos hasta volverlos una zarza ardiente, inc\u00f3moda, insoportable.<\/span><\/p>\n<p class=\"p1\"><span class=\"s1\">Hace unos a\u00f1os, fui a Zimbabwe, un pa\u00eds con unas estad\u00edsticas que parecen remitidas directamente desde el sill\u00f3n del diablo. El 90 % de sus 12 millones de habitantes no tiene empleo, el 80% no tiene qu\u00e9 comer y el 20% est\u00e1 infectado por el virus del HIV, que mata a 2500 personas por mes. Yo fui all\u00ed a contar esa epidemia, y quer\u00eda que el lector entendiera de manera contundente lo que hab\u00eda detr\u00e1s de esa cifra: un pa\u00eds que se est\u00e1 quedando sin hombres y sin personas j\u00f3venes, donde los viejos cr\u00edan a los hijos de sus hijos muertos que, a su vez, est\u00e1n infectados por el virus que mat\u00f3 a sus padres y que, como ellos, seguramente morir\u00e1n. Necesitaba transmitir el peso de esa aniquilaci\u00f3n, de esa tierra arrasada, y decid\u00ed tomar entonces el testimonio de una mujer que viv\u00eda en el campo, en una choza sin electricidad y sin agua, junto a su peque\u00f1a nieta infectada de HIV. Todos sus hijos hab\u00edan muerto y la mujer me llev\u00f3 a visitar sus tumbas, que estaban a pocos metros de la choza. El texto empezaba as\u00ed: \u201cCuando el primero de sus hijos muri\u00f3, MaNgwengya ya viv\u00eda en Nkunzi, cerca de Tsholotsho, oeste de Zimbabwe, a la vera de un camino de \u00e1rboles espinosos y bajo un cielo de reptiles. La vida siempre hab\u00eda sido eso que llaman una vida dura: acarrear agua, confiar en las esquivas lluvias, comer man\u00ed tostado como toda cena. Por eso, cuando el primero de sus hijos muri\u00f3, MaNgwengya llor\u00f3 mucho pero no vio en eso un tarasc\u00f3n de la desgracia: porque esas cosas pasan en las vidas duras. Lo enterr\u00f3 a metros de su casa, en el mismo sitio en que hab\u00eda enterrado a su marido: bajo un monte de espinos y eucaliptus, bajo la tierra, bajo un t\u00famulo de piedras que los vecinos le ayudaron a acarrear. Cuando el segundo de sus hijos muri\u00f3, MaNgwengya llor\u00f3 mucho pero volvi\u00f3 a pensar que esas cosas pasan en las vidas duras y lo enterr\u00f3 a metros de su casa, bajo el monte de espinos y eucaliptus, bajo la tierra, bajo un t\u00famulo de piedras que los vecinos le ayudaron a acarrear. Cuando el tercero de sus hijos muri\u00f3, MaNgwengya llor\u00f3 mucho, lo enterr\u00f3 a metros de su casa, bajo el monte de espinos y eucaliptus, bajo la tierra, bajo un t\u00famulo de piedras que los vecinos le ayudaron a acarrear. Cuando la cuarta de sus hijas muri\u00f3, en 2010, ManGwenya se dijo que ya no ten\u00eda nada que perder porque todos los nacidos de su vientre estaban muertos. Pero despu\u00e9s supo que la \u00fanica sobreviviente a esa masacre, su nieta Nkaniyso, de 17 a\u00f1os, portaba el mismo mal que hab\u00eda aniquilado a su simiente: un virus del g\u00e9nero lentivirus que mata, en su pa\u00eds, a 2500 personas por mes.\u201c<\/span><\/p>\n<p class=\"p1\"><span class=\"s1\">Las estad\u00edsticas importan, los datos importan, los detalles t\u00e9cnicos importan, pero si queremos que esas estad\u00edsticas y esos datos y esos detalles t\u00e9cnicos cuenten una historia que deje, en los lectores, el rastro que deja un texto inolvidable, hay que huir de las de las miradas burocr\u00e1ticas y de las prosas embalsamadas.<\/span><\/p>\n<p class=\"p1\"><span class=\"s1\">La Organizaci\u00f3n Mundial de la Salud dice que algunos pa\u00edses de Am\u00e9rica Latina y el Caribe tienen las tasas de homicidio m\u00e1s altas, y estima que en 2012 hubo 28,5 homicidios por 100.000 habitantes, m\u00e1s del cu\u00e1druple de la tasa mundial. La OMS llama, a eso, \u201cviolencia interpersonal\u201d. En 2015 edit\u00e9 un libro llamado Los malos que conten\u00eda 17 perfiles de seres siniestros de Am\u00e9rica Latina: pandilleros, polic\u00edas siniestros, torturadores, \u00edncubos perfectos. El periodista salvadore\u00f1o Oscar Mart\u00ednez escribi\u00f3 para ese libro el perfil de El Ni\u00f1o, un ex miembro de la mara Salvatrucha, y narr\u00f3 de esta manera el momento en que El Ni\u00f1o torturaba a un marero traidor llamado El Caballo.<\/span><\/p>\n<p class=\"p1\"><span class=\"s1\">\u201cPara quien quiera imaginarse el sadismo del que es capaz un pandillero \u2013escribe Oscar Mart\u00ednez-, basta decir que El Caballo, tras media hora de torturas, muri\u00f3 sin ning\u00fan tatuaje en el cuerpo, sin orejas ni brazos ni piernas, y sin coraz\u00f3n. Cuando era s\u00f3lo un tronco, y exhalaba lo \u00faltimo que le quedaba de vida entre ronquidos y silbidos suaves, le suplic\u00f3 al Ni\u00f1o.<\/span><\/p>\n<p class=\"p1\"><span class=\"s1\">\u2014Ya, homeboy, deme un bombazo en la cabeza.<\/span><\/p>\n<p class=\"p1\"><span class=\"s1\">\u2014\u00bfY a vos qui\u00e9n te ha dicho que nosotros somos tus homeboy? Te vas a morir como La Bestia manda \u2013dice El Ni\u00f1o que fue su respuesta.<\/span><\/p>\n<p class=\"p1\"><span class=\"s1\">Durante algunos minutos m\u00e1s, con la afilada hoja de un machete, siguieron torturando a aquel pedazo humano, hundiendo el filo delicadamente al costado de su h\u00edgado. Cuando todo termin\u00f3, el coraz\u00f3n del Caballo estaba en la mano derecha del Ni\u00f1o\u201d (\u2026)\u201d<\/span><\/p>\n<p class=\"p1\"><span class=\"s1\">Supongo que podr\u00edamos decir que se trata de un ejemplo muy claro de lo que la OMS llama \u201cviolencia interpersonal\u201d, y que grafica muy bien cu\u00e1les son los verdaderos alcances de esos dos t\u00e9rminos tan serenos.<\/span><\/p>\n<p class=\"p1\"><span class=\"s1\">Los informes informan, pero no tocan; dicen, pero no da\u00f1an; mencionan, pero no muestran. Las cifras sin encarnar son s\u00f3lo cifras y las grandes palabras son grandes palabras vac\u00edas de contenido que leemos sin leer. \u00bfCu\u00e1ntas veces se han publicado frases como \u201cel horror de Chern\u00f3bil\u201d, \u201cla tragedia de Chern\u00f3bil\u201d, \u201cla ignominia de Chern\u00f3bil? En 1997 una mujer llamada Svetlana Alexievich public\u00f3 un libro, Voces de Chern\u00f3bil, que contiene testimonios de v\u00edctimas y familiares de v\u00edctimas de la explosi\u00f3n que tuvo lugar en 1986 en esa central nuclear. En el libro, el horror late como un feto maligno, entonando una canci\u00f3n de tumba dedicada a todos nosotros, habitantes de la era nuclear aposentados en nuestra buena salud, libres de que se nos caiga la cara a pedazos por efectos de la radiaci\u00f3n. En \u00e9l, la mujer de uno de los bomberos que acudieron a la central a apagar el incendio cuenta la agon\u00eda y la muerte de su marido. \u201cEl empez\u00f3 a cambiar. Cada d\u00eda me encontraba con una persona diferente a la del d\u00eda anterior. Las quemaduras le sal\u00edan hacia afuera. Aparec\u00edan en la boca, en la lengua, en las mejillas. Primero eran peque\u00f1as llagas, pero luego fueron creciendo. Las mucosas se le ca\u00edan a capas, como si fueran unas pel\u00edculas blancas. El color de la cara, y del cuerpo\u2026 azul\u2026 rojo, de un gris parduzco. Y, sin embargo, todo en \u00e9l era tan m\u00edo, \u00a1tan querido! \u00a0(\u2026) Justo nos acab\u00e1bamos de casar. A\u00fan no nos hab\u00edamos saciado el uno del otro. (\u2026)\u00a0 Ten\u00eda el cuerpo entero deshecho. Todo \u00e9l era una llaga sanguinolenta. En el hospital, en los \u00faltimos dos d\u00edas, le levantaba la mano y el hueso se le mov\u00eda, le bailaba, se le hab\u00eda separado la carne. Le sal\u00edan por la boca pedacitos de pulm\u00f3n, de h\u00edgado. Se ahogaba en sus propias v\u00edsceras. Me envolv\u00eda la mano con una gasa y la introduc\u00eda en su boca para sacarle todo aquello de adentro\u201d.<\/span><\/p>\n<p class=\"p1\"><span class=\"s1\">No hay en ese fragmento estad\u00edsticas, no hay datos t\u00e9cnicos, no hay palabras complejas. Hay una mujer que cuenta c\u00f3mo se le deshizo entre los dedos el cuerpo del hombre que amaba y c\u00f3mo, mientras lo ve\u00eda agonizar, no pod\u00eda hacer otra cosa que ayudarlo a escupir sus propias v\u00edsceras. En la diferencia radical que existe entre ese fragmento y una frase hueca como \u201cla tragedia de Chern\u00f3bil\u201d vive el verdadero periodismo.<\/span><\/p>\n<p class=\"p1\"><span class=\"s1\">A lo largo de todo este a\u00f1o trabaj\u00e9 en la edici\u00f3n de un libro que re\u00fane cr\u00f3nicas acerca de diversos proyectos de innovaci\u00f3n propiciados por el BID en varios pa\u00edses de Am\u00e9rica Latina: Colombia, Ecuador, Per\u00fa. El BID me envi\u00f3 los res\u00famenes con los datos de cada proyecto, y el del caso peruano dec\u00eda as\u00ed: \u00a0\u201cCon el proyecto se busc\u00f3 el desarrollo de un equipo capaz de leer y procesar autom\u00e1ticamente las placas MODS, a trav\u00e9s de t\u00e9cnicas de reconocimiento de patrones y de un sistema en l\u00ednea que permita el an\u00e1lisis y el procesamiento de im\u00e1genes de los cultivos\u201d. Traducido: un grupo de cient\u00edficos peruanos desarroll\u00f3 un kit para detectar tuberculosis en 15 segundos cuando, antes, hab\u00eda que esperar meses. Juan Manuel Robles, periodista y escritor de ese pa\u00eds, escribi\u00f3 ese texto, que se titula Mirko Zimic contra los bacilos mutantes y dice as\u00ed:<\/span><\/p>\n<p class=\"p1\"><span class=\"s1\">\u201cAl consultorio del Dr. Somocurcio se llega en un ascensor viejo de esos que nunca paran exactamente al nivel del piso. Es un edificio gris del centro de Lima. Salvo por bocinazos furiosos que se escuchan a lo lejos, el lugar est\u00e1 lleno de calma, con ese aire de abandonada majestad que dan las losetas blancas pulidas por d\u00e9cadas de pasos. El cirujano Jos\u00e9 Somocurcio aparece desde el fondo del pasillo y se dirige a su despacho. Saluda sin ceremonia. Va al grano. Se sienta en su escritorio, donde hay una computadora, y en ella abre carpetas que contienen fotograf\u00edas de lo que hace en el quir\u00f3fano.<\/span><\/p>\n<p class=\"p1\"><span class=\"s1\">Son fotos horribles: su trabajo es rebanar pulmones enfermos.<\/span><\/p>\n<p class=\"p1\"><span class=\"s1\">(\u2026) cortar un pedazo de pulm\u00f3n para quitar las partes invadidas por la bacteria de la tuberculosis es un operaci\u00f3n dificil\u00edsima. Son necesarias seis, siete, a veces ocho horas en la mesa de operaciones (\u2026) pues la materia que ha hecho necrosis se pegotea a la carne y hay que \u201cmeterse\u201d a separar los tejidos. La enfermedad hace huecos en el pulm\u00f3n y all\u00ed adentro, en esas cavernas oscur\u00edsimas, vive el bacilo: \u201clas cavidades son su santuario\u201d, dice Somocurcio (\u2026)<\/span><\/p>\n<p class=\"p1\"><span class=\"s1\">\u2014La tuberculosis normal no es un problema, se trata con medicinas. Pero los casos que yo opero no son tuberculosis normales\u2026<\/span><\/p>\n<p class=\"p1\"><span class=\"s1\">Las tuberculosis que \u00e9l trata son causadas por bacterias que pueden sobrevivir a los principales antibi\u00f3ticos descubiertos durante el siglo XX, y que contuvieron la enfermedad al punto de hacernos creer que la hab\u00edan vencido. Son cepas de la llamada tuberculosis multidrogo resistente (MDR, para los entendidos). Micobacterias mutantes, defectuosas en varios aspectos pero duras de matar. La bacteria de la tuberculosis \u2014la versi\u00f3n cl\u00e1sica, digamos\u2014 es de por s\u00ed un organismo tenaz que asombr\u00f3 a bi\u00f3logos de todas las \u00e9pocas. \u201cSi una bacteria es un soldado, la tuberculosis es un tanque\u201d, dice el m\u00e9dico infect\u00f3logo Alberto Mendoza, un experto en la materia. Es un \u201ctanque\u201d, entre otras cosas, por el blindaje que crea su pared celular gruesa y grasosa \u2014que los antibi\u00f3ticos comunes no pueden atravesar\u2014, y su lent\u00edsimo proceso de reproducci\u00f3n: un hu\u00e9sped no invitado que encima es fresco, vive de tu organismo y se toma todo el tiempo que le da la vida. Cuando la cepa resiste los antibi\u00f3ticos (cuando es MDR), avanza al fondo, y en el camino produce una reacci\u00f3n biol\u00f3gica compleja que destruye la carne, ensancha irreversiblemente los bronquios y causa hemorragias violentas que hacen salir por la boca una sangre roj\u00edsima (\u2026). La tuberculosis com\u00fan puede curarse en seis meses; la MDR requiere un tratamiento de por lo menos dos a\u00f1os. Pero si no se detecta a tiempo, la infecci\u00f3n puede avanzar y causar lesiones permanentes en el pulm\u00f3n. All\u00ed interviene Somocurcio con sus cuchillos. Al ver las fotos de su archivo personal \u2014carne podrida, carne con orificios redond\u00edsimos, como los de los quesos\u2014 queda claro que su operaci\u00f3n no es agradable ni constructiva. Es, simplemente, lo \u00fanico que queda. (\u2026) Seg\u00fan los registros del Ministerio de Salud, en 1996 el Per\u00fa ten\u00eda\u00a0 algo m\u00e1s de cien pacientes de MDR. Para el 2005, hab\u00eda alcanzado casi 2700 casos al a\u00f1o (\u2026) Esa coyuntura fue el germen de una lucha silenciosa: decenas de cient\u00edficos peruanos buscaron nuevas formas de combatir esa mutaci\u00f3n recia. (\u2026) \u00a0Porque lo que se ven\u00eda pintaba muy feo, y eran necesarias estrategias, f\u00e1rmacos y metodolog\u00edas que no siempre estar\u00edan a la mano. Sin los recursos de las naciones desarrolladas, tuvieron que ser creativos. La de Mirko Zimic y su equipo es una de esas historias\u201d.<\/span><\/p>\n<p class=\"p1\"><span class=\"s1\">Robles no escribi\u00f3 sobre placas MODS y t\u00e9cnicas de reconocimiento de patrones, sino sobre investigadores que, como Ulises intern\u00e1ndose en la caverna del c\u00edclope, eran gente apenas munida de conocimiento e ingenio enfrent\u00e1ndose a una fuerza milenaria de potencia demencial. Cuando termin\u00e9 de editar ese texto, la tuberculosis ya no era para m\u00ed una enfermedad del siglo XIX acerca de la que hab\u00eda le\u00eddo en novelas como La monta\u00f1a m\u00e1gica, sino algo que pod\u00eda pasarme a m\u00ed y, a mi alrededor, el aire empez\u00f3 a parecerme m\u00e1s peligroso. \u00bfCu\u00e1ntas noticias lee uno acerca de la tuberculosis? Seguramente muchas. Yo, sin embargo, s\u00f3lo recuerdo el texto de Robles porque fue el que me cont\u00f3 la tuberculosis por primera vez.<\/span><\/p>\n<p class=\"p1\"><span class=\"s1\">Y eso, ni m\u00e1s ni menos, es escribir: tener la ambici\u00f3n, desmesurada y mesi\u00e1nica, de contar lo que sea \u2013Chern\u00f3bil, la tuberculosis, el hambre- como si nunca nadie lo hubiera contado antes. Sin esa ambici\u00f3n, desmesurada y mesi\u00e1nica, la escritura no existe.<\/span><\/p>\n<p class=\"p1\"><span class=\"s1\">En 1963, en Washington, ante m\u00e1s de docientas mil personas que marchaban en pro de los derechos civiles de los negros, Martin Luther King famosamente dijo: \u201cYo tengo un sue\u00f1o. Sue\u00f1o que un d\u00eda, en las rojas colinas de Georgia, los hijos de los antiguos esclavos y los hijos de los antiguos due\u00f1os de esclavos, se puedan sentar juntos a la mesa de la hermandad. (\u2026) \u00a1Hoy tengo un sue\u00f1o! Sue\u00f1o que un d\u00eda, el estado de Alabama cuyo gobernador escupe frases de interposici\u00f3n entre las razas y anulaci\u00f3n de los negros, se convierta en un sitio donde los ni\u00f1os y ni\u00f1as negras puedan unir sus manos con las de los ni\u00f1os y ni\u00f1as blancas y caminar unidos, como hermanos y hermanas.\u201d<\/span><\/p>\n<p class=\"p1\"><span class=\"s1\">Son palabras simples, pero llevan 53 a\u00f1os rodando por el gastado lomo de esta tierra. Y eso sucede porque son palabras que est\u00e1n tremendamente vivas. Y si las palabras que escribimos est\u00e1n tremendamente vivas quiz\u00e1s no hagan que el mundo sea un lugar mejor, quiz\u00e1s no hagan que las cosas cambien, pero alguna vez alzar\u00e1n su mirada terrible y mirar\u00e1n a un lector a los ojos y le dir\u00e1n lo que tengan que decir. No podemos saber qu\u00e9 har\u00e1 el lector con eso. Pero escribir es, tambi\u00e9n, habitar ese riesgo.<\/span><\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/puenteromano.net\/wp-content\/uploads\/2018\/03\/Habitar-el-riesgo.pdf\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">TEXTO EN PDF<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>HABITAR EL RIESGO Leila Guerriero, periodista y escritora 21 de noviembre, 2016. Conferencia de Leila Guerriero para el Encuentro: \u00bfSeguimos hablando de ODS (\u201cobjetivos de desarrollo sostenible\u201d) o los ponemos en marcha? Fuente: Coordinadora de Organizaciones de Cooperaci\u00f3n para el Desarrollo, con acceso en https:\/\/coordinadoraongd.org\/2016\/11\/habitar-el-riesgo\/ ____________________________ Para empezar por alguna parte, podr\u00edamos empezar por las [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":1309,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_et_pb_use_builder":"","_et_pb_old_content":"","_et_gb_content_width":"","footnotes":""},"categories":[18],"tags":[],"class_list":["post-1308","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-filosofia"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/puenteromano.net\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1308","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/puenteromano.net\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/puenteromano.net\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/puenteromano.net\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/puenteromano.net\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1308"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/puenteromano.net\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1308\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1314,"href":"https:\/\/puenteromano.net\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1308\/revisions\/1314"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/puenteromano.net\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/1309"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/puenteromano.net\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1308"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/puenteromano.net\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1308"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/puenteromano.net\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1308"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}